Nuestra operación industrial produce níquel, contenido en ferroníquel.

Es un elemento químico-metálico con un papel fundamental en la industria moderna, especialmente por su resistencia a la corrosión – lo que lo hace ideal para proteger otros metales – y su capacidad para soportar temperaturas extremas.

Según la Real Sociedad de Química (Royal Society of Chemistry) el níquel es un metal de transición de color blanco plateado, duro, maleable y dúctil. Es un buen conductor del calor y la electricidad. Su símbolo químico es Ni.

Cerca del 70% de la producción mundial del níquel se utiliza para fabricar acero inoxidable.

Es una ferroaleación compuesta principalmente por hierro y níquel. Según la American Society for Testing and Materials (ASTM) el ferroníquel contiene generalmente entre un 20% y 50% de níquel, obtenido mediante la reducción de minerales lateríticos (oxidados). Se utiliza casi exclusivaente como materia prima en la fabricación de aceros inoxidables y aceros aleados.

Se presenta comercialmente en forma de “bolitas” llamadas pellets y se extrae principalmente de minerales conocidos como lateritas, que son comunes en países tropicales como Colombia, en donde se ubica nuestra operación industrial.  

Nuestro producto es necesario para el desarrollo de diversas industrias, tales como la aeroespacial, de construcción, metalmecánica y quirúrgica, entre otras.

El ferroníquel es el ingrediente base para crear aleaciones de baja expansión térmica que son críticas para fabricar piezas de satélites y telescopios. Además, se utiliza en la creación de aceros de ultra-alta resistencia para los trenes de aterrizaje y estructuras que soportan presiones masivas durante el vuelo.

La producción de compuestos farmacéuticos, fertilizantes, plásticos y petroquímicos, dependen de las aleaciones de níquel.

En nuestras ciudades, el ferroníquel se camufla en las estructuras de acero inoxidable de los rascacielos, puentes y fachadas modernas. Su resistencia a la intemperie evita que el óxido debilite las edificaciones. A nivel doméstico, está presente en casi toda la cocina: desde las ollas y cubiertos hasta el tambor de la lavadora y los fregaderos. Es lo que permite que estos objetos se mojen a diario sin deteriorarse, manteniendo la higiene y la estética.

En el ámbito de la salud, el ferroníquel es fundamental para la fabricación de instrumental quirúrgico (bisturís, pinzas) y equipos de gran escala como los escáneres de resonancia magnética. En el uso personal, aunque no lo notemos, el níquel es un componente clave en las baterías de nuestros teléfonos móviles y computadoras, así como en las monturas de gafas de alta calidad y en las monedas que circulan por todo el mundo, aportándoles durabilidad y resistencia al desgaste por fricción.