2020-02-25
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Monitoreos participativos, un trabajo en equipo
Cerro Matoso ha sido pionero y líder creando relaciones de confianza con sus comunidades vecinas

 

Los monitoreos ambientales son indispensables para todas las empresas extractivas; los certificados de esos monitoreos son el tiquete de entrada a un recorrido sustentable y de armonía tanto con los entes reguladores, como con las comunidades vecinas a una operación minera.


Cerro Matoso ha sido pionero y líder, creando relaciones de confianza con las comunidades vecinas en el área de influencia, yendo más allá de lo establecido por las autoridades. La compañía no solamente mantiene conversaciones y relaciones transparentes con cada uno de los miembros de los municipios cercanos a la mina, sino que también ha enfocado sus esfuerzos en difundir la información sobre los procesos operativos de formas diferentes e innovadoras, en los que invitan a sus vecinos a ser parte de los monitoreos participativos.


Estos monitoreos son un mecanismo por medio del cual Cerro Matoso vincula a las comunidades del área de influencia en la realización de las actividades de monitoreo y control ambiental, inherentes al proyecto, principalmente en temas de aguas superficiales, aguas subterráneas, calidad del aire, ruido ambiental, emisión de ruido, vibraciones, fauna e hidrobiología.


¿Cómo participa la comunidad?


Como parte de los acuerdos firmados en la protocolización de consultas previas, se pactó con las comunidades que se elegirían miembros de estas para participar y acompañar actividades de monitoreo.


El rol de estas personas elegidas, las cuales son en su mayoría técnicos en temas ambientales, consiste en ser los ojos de la comunidad para validar que Cerro Matoso sigue el protocolo establecido para poner y cambiar bien los filtros, y supervisar el pesaje, entre otras actividades.


Cuando el resultado llega y es socializado con el resto de las comunidades, hay certeza acerca del proceso y resultados de las tomas de muestra, ya que estos integrantes son validadores del debido proceso ya que también saben interpretar los respectivos resultados de calidad a partir de todo el aprendizaje y educación ambiental.
Otra manera de participación para las comunidades son los monitoreos semestrales de agua, durante los cuales las personas que toman la muestra son parte de las comunidades. 


¿Quién puede participar?


Si bien las personas elegidas para realizar los monitoreos son personas capacitadas para la realización de los procesos, el día previo a la toma de la muestra se realiza un taller que dura todo el día para revisar los procedimientos. El taller lo dictan las empresas contratistas certificadas de Cerro Matoso y que están aprobadas por el IDEAM para garantizar que el proceso sea exitoso.


Astrid Álvarez, del equipo ambiental de la compañía asegura que “es la única manera de garantizar la transparencia de la empresa. Es una responsabilidad gigante la que tiene este contratista: asegurarse de que las personas elegidas sepan tomar las muestras”.

Estas son actividades muy puntuales para lo que tiene que ver con los monitoreos participativos de agua que se realizan cuando hay actividades de medición de pozos y calidad de aire.

“Queremos que estos equipos entiendan y sepan qué es lo que hacemos, para que se conviertan en multiplicadores de la información dentro de sus propias comunidades”, concluyó Astrid.


Cuánto duran los procesos de monitoreo participativo


Desde hace cinco años se empezaron a incluir a las comunidades en los monitoreos ambientales. Sirfe Suárez, Veedora Ambiental, oriunda de Puente de Uré, hace parte del equipo desde septiembre. Las veedoras de las comunidades cambian cada dos meses y son elegidas después de una ardua reunión con todos los miembros de la comunidad y con el líder comunitario, para elegir a las siguientes dos personas que tendrán la oportunidad de hacer los monitoreos.


En Centro América, específicamente, todas las veedoras son mujeres ya que se les dio prioridad a ellas para capacitarse y rotar en sus respectivos momentos. Luego de ser elegidas, cada una de ellas debe presentar un examen de conocimiento para poder empezar a realizar las actividades de monitoreo.


“Es muy satisfactorio aprender y es algo que día a día retroalimenta nuestro conocimiento porque la información se la pasamos a nuestra comunidad. Para nosotros es muy importante entender cómo Cerro Matoso mitiga sus impactos.” aseguró Suárez.


Cuando ellas cumplen su periodo como veedoras (2 meses), deben socializar con el resto de las comunidades cómo fue el proceso de aprendizaje, cómo funciona la toma de muestras y si se presentó algún inconveniente o no por parte de la compañía. Hasta el momento, nunca ha existido un altercado o malentendido al respecto.


Los monitoreos se hacen cada 4 o 5 días y se pueden demorar 1 o una hora y media, una vez al día. Dependiendo de la necesidad de medición – agua, aire, o fauna - los monitoreos se pueden realizar en la mañana, en el día o en la noche o incluso dos veces en el día.


Cerro Matoso entiende la necesidad de involucrar a los miembros de las comunidades vecinas y la importancia de trabajar en equipo.

“Como comunidad es importante tener conocimiento. Es frustrante no saber qué impactos podemos tener o no tener. Esto es algo positivo, estamos participando y a la vez nos metemos en el cuento.” afirmó Sirfe. La compañía integra a las comunidades en sus procesos y siempre son parte de los resultados expuestos al resto de los habitantes. “Nosotros estamos garantizando nuestra integridad y es mucho más creíble verlo, a escucharlo”.